Cuando recibí la ayuda de Agustín sentí algo difícil de explicar con palabras: me sentí limpia, removida, protegida… y con una fuerza nueva para empezar a enfrentar mis miedos y buscar de verdad mi bienestar.
No fue un proceso superficial ni inmediato. Fue un trabajo profundo, intenso y por momentos duro, porque remover lo que uno lleva dentro requiere tiempo, valentía y compromiso. Pero precisamente por eso sé que fue real.
Durante la consulta salieron a la luz muchos de los problemas que estaba viviendo con mi pareja, situaciones que en el fondo estaban afectándome mucho más de lo que quería reconocer. Después de la limpieza fue como si me quitaran un velo de los ojos: empecé a ver con muchísima más claridad cosas que antes no veía… o quizá no quería ver.
Poco a poco todo empezó a colocarse en su sitio.
Comprendí mejor lo que me estaba ocurriendo, fui capaz de afrontar la realidad y, por primera vez en mucho tiempo, sentí la fuerza necesaria para poner solución a aquello que me estaba dañando.
Gran parte de esa fortaleza la atribuyo a cómo me sentí después de la limpieza y a la protección que me aporta mi amuleto personalizado. Lo llevo conmigo a todas partes y lo cuido siguiendo las instrucciones que Agustín me dio, porque para mí se ha convertido en algo muy especial.
Además, me preparó una colonia ritualizada en ceremonia que utilizo cada vez que salgo de lugares que siento energéticamente cargados, como hospitales, cementerios u otros espacios densos. Me ayuda a sentirme protegida y a evitar llevarme conmigo energías que no me pertenecen.
Gracias a todo este proceso, hoy sigo teniendo problemas como cualquier persona —porque la vida sigue teniendo retos—, pero ya no vivo en esa “mala racha” constante que parecía no terminar nunca.
Ahora siento que tengo herramientas, claridad y fuerza para afrontar lo que venga.
Como bien dice Agustín:
“Yo te pongo en el camino con ayuda de los Orishas; después eres tú quien tiene que caminar.”
Y esa frase resume perfectamente mi experiencia.
Una vez al mes me gusta acudir para revisar que todo esté bien, comprobar que energéticamente sigo equilibrada y asegurarme de que no haya nada extraño afectándome.
Ha sido, sin ninguna duda, una de las mejores decisiones de mi vida.
Y algo que valoro enormemente: jamás me he sentido atada, presionada ni obligada, como sí me ocurrió en otros lugares donde acudí anteriormente.
Aquí todo se vive de forma natural, con honestidad, libertad y respeto.
Hoy siento una paz que había perdido hace mucho tiempo.
— Testimonio real de clienta de Orishas Son